Dos nuevos hogares, una misma misión: cuidar la vida silvestre
En las últimas semanas, ApiMed ha vivido dos momentos mágicos que nos recuerdan por qué hacemos lo que hacemos.
El primero ocurrió el 28 de marzo, cuando los bomberos del Parque de la Montaña, en Cocentaina, nos avisaron de que un enjambre se había instalado en un colegio de la localidad. Fueron ellos mismos quienes acudieron a recogerlo —un gesto que agradecemos profundamente— y nosotros nos encargamos de darle un nuevo hogar.
A las 12:39 de ese mismo día, recibíamos el enjambre en nuestras instalaciones. Lo reubicamos cuidadosamente en la posición 6 del Albergue Apícola Municipal, donde se adaptó de inmediato: el tono del zumbido descendió, señal de calma, y el órgano de Nasonov apareció en la piquera para guiar a las compañeras. Todo fue rápido, limpio, emocionante.
Pocas cosas son tan gratificantes como ver cómo una colonia recuperada encuentra su sitio en el mundo.



Y cuando pensábamos que eso era todo, la naturaleza nos sorprendió otra vez.
El 1 de abril, fuimos al colmenar de El Rentonar para reubicar una partición fuerte procedente de Terra Natura, con cinco panales y una lámina, en el mueble de colmenas Huber —una estructura viva, que crece y se adapta al tamaño real de la colonia. Al llegar, instalamos la nueva colonia en posición 2 sin contratiempos. Pero fue al revisar el entorno cuando nos dimos cuenta de que en P05, una colmena abandonada con restos antiguos, ¡había entrado un enjambre espontáneo!
Sin intervención. Sin cera nueva. Solo la llamada de la “esencia milenaria”, esos olores y mensajes invisibles que las abejas reconocen y eligen como hogar.




Así, en dos puntos de nuestra red de estaciones polinizadoras, dos colonias nuevas encontraron un lugar donde crecer, polinizar y seguir transmitiendo vida.
Esta es nuestra labor. La que no siempre se ve, pero que sostiene la biodiversidad a base de respeto, observación y cariño por lo pequeño.
Cada enjambre rescatado, cada colmena recuperada, es una victoria compartida entre naturaleza y humanidad.
Y como siempre, os lo contamos para que juntos sigamos poniendo en valor a las verdaderas protagonistas del campo: las abejas.
Seguimos!!